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muebles de baño baratos

Fuente: Topkit.es

El baño, junto a la cocina, es una de las estancias más difíciles de decorar de la casa. Casi cualquier mueble puede reciclarse y utilizarse para un nuevo salón con un poco de buen gusto, otro tanto de imaginación y algún que otro complemento decorativo con el que adaptarlo al nuevo estilo. Sin embargo no ocurre lo mismo en un baño.

Las dimensiones suelen bastante reducidas, la funcionalidad cobra allí más relevancia que en otras estancias y las condiciones de humedad y el contacto con todo tipo de productos químicos hacen que no valga todo para amueblar un aseo. Y todo ello sin dejar de lado el gusto personal. Por ello, a la hora de adquirir los muebles de baño hay que tener en cuenta una serie de factores para que nuestra compra sea rentable a largo plazo.

Materiales y acabados resistentes

Es importante que los materiales de los muebles del baño sean de calidad para que aguanten la humedad que se concentra allí y el contacto con todo tipo de productos, desde acetona hasta alcohol, cosméticos o tintes. Por eso no vale cualquier tipo de acabado y hacernos con un buen mueble de baño será más recomendable que en otras habitaciones si no quieres que en unos meses empiecen a aparecer los desconchones y las manchas.

Además, esta estancia es la que más usamos en cualquier casa; es, junto a la nevera y la cama, elemento de uso diario. Por eso, es aconsejable que elijas muebles con aglomerado de resinas sintéticas (alta densidad), ya que la madera maciza tiene una enorme resistencia a los golpes pero no tanta a la humedad.

En cuanto a los acabados, puedes optar por los lacados (brillo), la chapa o el más recomendable por su impermeabilidad, la melamina. Los tiradores también deben ser de calidad y con aguante ante distintas sustancias (piensa en todos los mejunjes con los que puedes pringar las asas de las puertas) o bien con apertura push, un sistema para abrirlo con un ligero toque y que evita los golpes en el cierre.

Por último, comprar un mueble de baño con patas que lo elevan del suelo para evitar el contacto con el agua es otra forma de hacer que tu mobiliario de aseo dure más. El mobiliario con zócalo es otra opción, pero puede dar más problemas por la humedad.

En cuanto al lavabo, puedes elegir entre la tradicional cerámica, un material resistente al rayado y los golpes y muy agradecido en cuanto a la limpieza, u otros más novedosos como el cristal templado o la piedra natural.


Medidas: ahorra espacio

Como decíamos arriba, los pisos actuales suelen estar diseñados de tal forma que los aseos no reciben muchos de los metros cuadrados del reparto. Tampoco es muy habitual, sobre todo en el centro de las ciudades, dar con una vivienda que disponga de dos estancias: lo que tradicionalmente se diferencia como cuarto de baño y aseo (con y sin bañera o plato de ducha, respectivamente). Por eso hay que aceptar que las medidas son las que son y que a la hora de amueblar un baño lo primero es coger metro y lápiz y sacar un boceto.

Lo ideal es que sobre ese plano pensemos distintas posibilidades para encajar los muebles de baño que queremos: si te pones a “jugar” sobre el papel te darás cuenta de que suele existir más de una posibilidad y que siempre hay una forma de aprovechar mejor el espacio.  

Hay soluciones pensadas para optimizar el espacio en baños de pequeñas dimensiones, como los armarios de fondo reducido, los muebles bajo el lavabo con pedestal y pie, los esquineros y estanterías o las baldas regulables que permiten ajustarlas según el uso que quieras darle: ¿Vas a usar ese mueble para guardar toallas o cremas? ¿Quieres que los niños tengan acceso a esa repisa o mejor hacerla inalcanzable? Tú eliges.

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Funcionalidad: que se adapte a tus necesidades

El baño es una de las estancias en la que más cosas hay que guardar, por lo que los armarios, las estanterías y los espacios dedicados a la organización y el almacenaje son de agradecer. Además, la cantidad de artículos que poner a buen recaudo se multiplicarán con el paso de los meses de forma inevitable, sobre todo si en la casa hay niños, adolescentes o mujeres (no es machismo, es ley de vida para suerte o desgracia nuestra, chicas).

Eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de comprar un mueble de baño. De nada sirve una preciosa pieza para la parte inferior del lavabo si no permite aprovechar ese espacio para almacenar o una estantería que nos encanta pero que no tiene una perfecta sujeción y en la que los botes, sprays y perfumes tiemblan peligrosamente cuando los colocas encima.

Al respecto hay muchas ideas que pueden resultarte útiles. ¿Has pensado en colocar un mueble sobre el inodoro o una estantería dentro de la ducha? Hay muchas formas de aprovechar el espacio y conseguir zonas extras para organizar los utensilios, el secador de pelo, la maquinilla de afeitar, las toallas… Por ejemplo, las puertas de cristal translúcido son una forma rápida y barata de convertir una balda en un armario en el que colocar lo que quieras sin necesidad de que quede a la vista de todos.

Piensa también en que el baño es una estancia de mucho trasiego por lo que es importante que todos los miembros de la familia podáis usarlos con comodidad. En este aspecto, las puertas con cierre amortiguado son un sistema que ayuda a que el mueble dure más y en mejor estado mientras que los cajones con extracción total facilitan el orden al ofrecer todo el contenido de un vistazo y permiten aprovechar el espacio hasta el fondo.

Con todo lo anterior lo tienes un poco más fácil a la hora de amueblar el aseo de tu casa. Y un consejo final: que nadie te haga creer que no puedes encontrar muebles de baño de calidad y baratos.

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